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Fausto Stoican

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Fausto Stoican

Mensaje  Fausto Stoican el Miér Jun 29, 2011 11:56 pm

El frío ambiente parecía penetrar en la piel del más rudo, los tristes cánticos de alguien que se notaba sufrir, resonaban en tu cabeza. Los dedos, hacía momentos temblorosos, ahora tomaban una pequeña carta que se posaba absurda sobre la mesa. ¿Qué pasaría después de que le des una hojeada? Si es que te atrevías a hacerlo... De repente, una voz que no era la que antes se había nombrado, inundó el ambiente, con un suave eco, masculina, afeminada, ligeramente, seductora.

- Qué molestia... - esbozó, bostezando en tanto estiraba sus brazos hacia atrás, y tú aún no podías ver su rostro, tenuemente iluminado, pero sin poder ser detallado en su totalidad - Creo que le diré a Zero que no acepte más personas, esto se vuelve estúpido. - - ¿A caso él hablaba consigo mismo? Al final, sus rosáceos ojos se posaron en tí, alzando una ceja, mientras esa escasa luz iluminaba su perfecto rostro de porcelana. - ¿Cómo te llamas?

-escuchó con atención y un cierto dejo de nerviosismo las palabras de aquella persona que parecían no ir dirigidas a nadie en concreto y se preguntó si había sido buen idea ir ahí- … Mi nombre es Fausto Stoican –tardó en reaccionar pues le fue inevitable perderse en la visión de ese rostro de perfectas facciones bajo el dramatismo que le dotaba esa tenue iluminación-

- Bah, sí, qué lindo. - su voz evidenciaba un tono irónico, y él, que estaba totalmente cansado a pesar de haber dormido un día entero, se sentó, cruzándose de piernas, dejando ver que no llevaba exactamente pantalones largos y holgados como los de un hombre, si no una especie de falda, apretada. - ¿Y cuántos años tienes? - desvió la vista hacia lo que poseían tus manos, estirando la suya, de largos dedos níveos, delgados, únicamente con el objetivo de obtener la carta.

–notó su extravagante atuendo, pero no le presto más atención de la necesaria- Tengo… 23 años –respondió y le entregó la hoja con sumo cuidado como si temiera lastimar esas bellas manos-

- ¿Y de dónde vienes?- ambas manos del joven, se posaron sobre sus largos cabellos castaños, deslizándolos hacia arriba, aburrido.- No sé tú, pero yo tengo hambre. - dijo como si nada, llevándose una mano al estómago- ¿Dónde están los sirvientes cuando uno los necesita?

- Soy originario de Rumania… -se vio interrumpido por la acotación que hizo su anfitrión no sabiendo que responder, pero por inercia su vista se paseó por la habitación en dirección a la puerta buscando precisamente a alguno de los sirvientes, luego volvió su vista a su entrevistador- Nací en Rumania pero desde muy pequeño mis padres emigraron hacia otros países de Europa y por último a Estados Unidos, hace algunos años nos mudamos a Inglaterra. Por eso mi acento no es tan marcado.

- Mhn ~ - sus propios dedos se hundieron dentro de los rosáceos labios, en una acción levemente morbosa, seductora, el 'niño', sostenía éstos con indiferencia, como si todo lo que hiciese fuera sin querer. - ¿Eres algo en especial...?

–su vista sin duda se posó sobre sus dedos y labios y un ligero rubor estallo en sus mejillas como acto reflejo a las provocaciones de la persona frente a él, mismas que él moreno considero realizadas por puro accidente- Soy… -aclaró su garganta y se reprendió por haberse afectado por ello- Soy humano –más sereno fijó su mirada en las orbes de tono magenta de su interlocutor obligándose a no ver otra cosa que no fuera eso- Pero tengo algunas habilidades. Soy empatico, por lo que puedo conectarme con las emociones de los demás, percibo auras y energía, me es sencillo reconocer a seres sobrenaturales y espiritus, tengo el don de la adivinación, y la videncia y soy un ilusionista, aunque eso lo logro por medio de trucos, simple habilidad, no poderes sobrehumanos.

- Ah - te observó de arriba abajo, quitándose los dedos de la boca, dejando que un pequeño y delgado hilo de saliva bajara con sus manos que se movían nuevamente hacia su estómago, presionándolo - en serio, tengo hambre... ¿Y cómo andas en la cama... arriba, abajo? -preguntó, sin inmutarse para nada, como si fuese algo cotidiano que te preguntaran qué rol cumples al follar. -

–por si fuera poco la actitud tan sugestiva de aquel que tenía ante sus ojos, sus preguntas lo sacaron de su forzada concentración con mucha facilidad y esto por el tema al que hacían referencia- ¿Perdón? –inquirió verdaderamente confundido pues no comprendía que importancia tenían para un desconocido sus prácticas sexuales- No tengo una predilección por alguno de los roles. Me parece que a eso le llaman ser Suke -respondió por fin al no ver otra reacción por parte del otro que le dijera que era alguna clase de broma-

- Ya... - tosió, abrazándose a sí mismo, dejándose caer de a poco de la silla, con la cabeza colgando a un lado de su pierna, con una expresión impasible, aburrida.- Creo que esta conversación no va a ningún lado. ¿Podrías contarme cómo eres?... - dudó - no es que me intereses o algo así, pero me obligan a saberlo, qué va. Ni que estuviese ligando...

- Cla…ro.. –su confusión cada vez crecía más, ese joven hermoso a todas luces mostraba un muy peculiar inquietud, no se detenía al mostrar su molestia y era demasiado sincero, seguía replanteándose si no estaría siendo presa de una broma- Me considero una persona tranquila, sencilla, soy muy protector con mis seres queridos y las personas que aprecio, además me gusta demostrarles mi afecto, por eso me han dicho que suelo ser dulce, cariñoso, atento y tierno… -se encoge de hombros- No sabría decir si es verdad, lo que puedo asegurar es que soy un tipo tranquilo, trato de ser siempre respetuoso, en ocasiones soy serio y si no estoy con los mios puedo alejarme, asi que a la vista de otros soy un solitario. Tengo un carácter apasible, y relajado, me gusta luchar por lo que quiero y me considero inteligente y astuto, es como se me crió, después de todo llevo en mis venas sangre gitana, por eso mi forma de vida bohemia y lo apasionado que puedo ser, prefiero resolver todo por la vía pacífica pero de ser necesario y si no hay otra opción llego a recurrir a la fuerza. También me gusta ser firme con mis convicciones pero a la vez se tomo la vida como se me va presentando y por sobretodo, estoy muy orgulloso de lo que soy –al finalizar esboza una suave sonrisa sincera-

- ¿Y qué te gusta hacer? ... ¿Qué no te gusta? Dios, qué preguntas más estúpidas. - cambió la actitud de decaimiento por una más activa, levantándose de su lugar y acercándose a tu persona, mirándote, con una pequeña sonrisa casi invisible en el rostro. Allí recién podías notar cómo iba vestido, la forma en la que su estómago estaba al descubierto, y de éste era notorio el arete que atravesaba el ombligo. La 'falda', apretaba sus piernas, y una camisa enorme era lo único que cubría sus hombros. -

- -no reaccionó, simplemente no sabía como. Le miró sin ser demasiado obvio pero maravillado por su aspecto y tal vez ya más acostumbrado a esa actitud un tanto infantil. Consideró que aunque no le gustaran al mismísimo entrevistador las preguntas que debía hacer, eran necesarias y por ende, era necesario que él las respondiese- No me gustan los prejuicios y que a los gitanos nos consideren ladrones, tampoco estoy de acuerdo con la discriminación, con la injusticia y la gente soberbia o que abusa de su poder y no me gusta la violencia. Me atrae el esoterismo, compartir con mi familia sobre todo en reuniones alrededor de una fogata, también disfruto las historias, viajar, conocer diferentes culturas y experiencias. La música es mi pasión, de hecho toco el violin y el disfruto mucho del baile, entretener a la gente y ganarme la vida de esa manera, me gusta hacer bien lo que me gusta, Además de buscar “tesoros” para mi hermanita –le miró a los ojos intentando adivinar lo que cruzaría por la mente de ese sujeto-

- ¿Tienes alguna manía...? ¿Tal vez una adicción... fobias? Me siento como haciendo una ficha médica - se rió, extendiendo su mano para devolverte la carta, cruzándose de piernas aunque estuviese parado, dándole un aspecto algo extraño, que nunca había dejado de tener, a decir verdad. - ¿Traes algo?

- Debo pensarlo… -rio junto con él pero en un tono suave y retomó su analisis- Soy adicto a la música, es también mi manía al igual que la noche, estoy obsesionado con ella y con el fuego. Y me han comentado que tengo el mal habito de coquetar, en realidad no son consciente de eso, pero hago cosas que se pueden interpretar así, por ejemplo relamo mis labios o mi mirada cambia cuando toco el violin o bailo. En cuanto a mis fobias, creo que solo tengo un miedo y es a perder mi libertad –enseguida cuando su anfitrión pregunto lo siguiente, el moreno echó un vistazo hacia la puerta, pues antes de entrar a esa habitación le pidieron dejar ahí sus pocas pertenencias- Sólo traigo conmigo mi violín, un pequeño muñeco que mi hermanita me hizo al igual que un dibujo, un baúl pequeño en donde guardo mi ropa, mis anteojos y una navaja que pertenecía a mi padre.

- ¿Alguna vez cometiste un delito? - preguntó, al azar, como si no le importase realmente tu reacción. - ... Quiero escuchar un poco de tu historia, después de todo, si vas a vivir en mi Mansión quiero saber... Bueno, en realidad no quiero, pero... -miró hacia un lado, confundido por lo que él mismo decía- solo cuéntame, y no me aburras.

-le tomó por sorpresa su siguiente interrogante y aunque pudo ofenderse dado a lo que le había contado sobre el y su condición de gitano, cualquier posibilidad se disipó cuando prosiguió el otro- Es verdad, es lo justo –si debía evitar aburrirlo era mejor resumir toda su historia- Como dije hace un momento mi familia proviene de Rumania, yo nací allí, después emigramos a otros países de Europa, como imaginara los gitanos no solemos permanecer en un solo lugar por mucho tiempo. Viajamos a Estados Unidos, donde conocimos una cultura completamente diferente, en donde como en todas partes no somos bien vistos. Mi hermanita nació en ese país y mis padres perdieron la vida allí, se dice que fue un accidente pero mis abuelos están convencidos de que la realidad es otra. Hasta la fecha lloran la muerte de mis padres y dolidos por el recuerdo tan presente de ese trágico día prefirieron regresar a Europa con mi pequeña hermana y yo. Llegamos a Inglaterra en donde hemos estado viviendo por ya varios años, nos ganamos la vida honestamente, gracias a nuestros bailes y presentaciones en la calle y con ello tendríamos lo necesario para vivir pero la pequeña Clarissa, mi hermana de tan sólo 9 años, tiene una rara enfermedad y necesita medicamentos para contrarrestar sus efectos. Mis abuelos son ya mayores, muy sabios pero sólo saben ganarse la vida como gitanos que son y eso no es suficiente, por eso he estado buscando la manera de conseguir dinero sin tener que recurrir al robo o las estafas –esperaba que eso fuese suficiente-

- Solo algo más.. -miró hacia un lado, luego hacia el otro- ¿qué pretendes de mí? ¿qué buscas en este lugar?

- Vengo aquí por la recompensa –dijo claro y directo- Una mujer me entrego un papel donde decía que usted entregaría una cuarta parte de su herencia a quien ganara su juego. Por eso estoy aquí –suspiro resignado bajando su vista en dirección a sus manos y luego volvió a levantarla decidido- Necesito ese dinero para mi hermana.

- Ya... creo que eso es todo lo que quería saber. -se volteó, dejándote la vista de su cuerpo de espaldas, en tanto caminaba moviendo las caderas cual mujer bastante llamativa, llevándose una mano al cabello, peinándolo - ¡Oi, ustedes flojos! ¡Escuchen esto! - pudiste oír, en tanto decidiste esperar. ¿Qué había sido eso? ¿A caso ya estaba todo? ¿Alguien te dejaría pasar? ¿O qué? ¿Deberías moverte?...

-sintió una punzada de dolor en el pecho a causa de su indiferencia. ¿Pero que más podría esperar de un desconocido a quien seguramente vería a alguien de su condición como lo más bajo? Lo siguió con la mirada, todavía sentado en su lugar, esperaría cualquier indicación antes de actuar, lo único que deseaba era que le aceptaran ahí y en adelante haría lo que fuera necesario para ganar- Esperame Clarissa –susurró con unos cuantos rastros de lágrimas en sus ojos-


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Serie/Vídeo juego/Manga al que pertenece tu personaje: OC de Nekokirara
Nombre Real de tu personaje: Caleb

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"Levantó la cabeza y observó el inmenso océano negro frente a él. Las estrellas salpicaban el cielo, como si estuviesen encargadas de señalar la línea de demarcación entre el oleaje y el firmamento.
"Una noche bastante bonita para morir", se dijo."

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Re: Fausto Stoican

Mensaje  Ackley Gyucles el Jue Jun 30, 2011 1:19 am

{ Buena ficha, otra vez satisfacción al leer más de dos líneas obligadas, gracias. }

¡Tú! -te gritó aquella persona de cuerpo ligeramente afeminado, en tanto asomaba su rostro por el marco de la puerta, con la voz algo atorada por la comida que ahora llenaba sus labios- Ya, está todo bien... no vayas a llorar aquí -le dedicó una pequeña risilla, cómplice-

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