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Expediente: Scarlett Hudson

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Expediente: Scarlett Hudson

Mensaje  Scarlett Hudson el Jue Jul 14, 2011 7:40 am

El frío ambiente parecía penetrar en la piel del más rudo, los tristes cánticos de alguien que se notaba sufrir, resonaban en tu cabeza. Los dedos, hacía momentos temblorosos, ahora tomaban una pequeña carta que se posaba absurda sobre la mesa. ¿Qué pasaría después de que le des una hojeada? Si es que te atrevías a hacerlo... De repente, una voz que no era la que antes se había nombrado, inundó el ambiente, con un suave eco, masculina, afeminada, ligeramente, seductora.

- Qué molestia... - esbozó, bostezando en tanto estiraba sus brazos hacia atrás, y tú aún no podías ver su rostro, tenuemente iluminado, pero sin poder ser detallado en su totalidad - Creo que le diré a Zero que no acepte más personas, esto se vuelve estúpido. - - ¿A caso él hablaba consigo mismo? Al final, sus rosáceos ojos se posaron en tí, alzando una ceja, mientras esa escasa luz iluminaba su perfecto rostro de porcelana. - ¿Cómo te llamas?

-esa noche no podía ser mejor, ante sus ojos era perfecta, como sacada de una de las mejores novelas de suspenso que tanto disfrutaba en sus ratos de ocio. El misterio inundaba la habitación cubriendo con este mismo velo a quien sería su entrevistador, su voz era difícil de asimilar al principio pero mientras seguía hablando poco a poco se tornaba muy agradable e incluso sensual a sus oídos- “Lástima que su actitud sea tan mala, es un joven muy apuesto” –pensó al percatarse de sus bellas facciones, casi femeninas pero conservando un cierto toque masculino en ellas, como era de esperarse de una vampiro, se perdió un momento en dicha visión, intentando capturar en su memoria cada detalle, cada línea de expresión, pero se interrumpió para no dejar esperando más a su anfitrión- Mi nombre es Scarlett Hudson, algunas personas me llaman Scar.

- Bah, sí, qué lindo. - su voz evidenciaba un tono irónico, y él, que estaba totalmente cansado a pesar de haber dormido un día entero, se sentó, cruzándose de piernas, dejando ver que no llevaba exactamente pantalones largos y holgados como los de un hombre, si no una especie de falda, apretada. - ¿Y cuántos años tienes? - desvió la vista hacia lo que poseían tus manos, estirando la suya, de largos dedos níveos, delgados, únicamente con el objetivo de obtener la carta.

-casi fue interrumpida y de haber tenido sangre que corriera por sus venas seguramente esta habría hervido al escuchar ese tono con que se dirigió a ella, no se sentía superior a nadie, era por esa misma razón que no soportaba que otros lo hicieran y que esto les hiciera sentir capacitados para ser groseros con los demás. Con esa actitud poca atención le presto a su vestimenta- Tengo 131 años, aunque mi cuerpo conserva su antigua edad, 19 años –mientras tanto su mano se estiró lo suficiente para alcanzar con la hoja la del menor y hacerle entrega de esta-

- ¿Y de dónde vienes?- ambas manos del joven, se posaron sobre sus largos cabellos castaños, deslizándolos hacia arriba, aburrido.- No sé tú, pero yo tengo hambre. - dijo como si nada, llevándose una mano al estómago- ¿Dónde están los sirvientes cuando uno los necesita?

-Desde mi nacimiento he pasado toda mi vida en Londres –observó con atención los movimientos del castaño, como los de un niño pequeño a su parecer- Seguramente están ocupados en sus quehaceres… Dicen que la paciencia es una excelente virtud –soltó al aire-

- Mhn ~ - sus propios dedos se hundieron dentro de los rosáceos labios, en una acción levemente morbosa, seductora, el 'niño', sostenía éstos con indiferencia, como si todo lo que hiciese fuera sin querer. - ¿Eres algo en especial...?

-siguió observándolo prestando la atención necesaria a sus acciones sin inmutarse por ellas. ¿A cuántas criaturas “inocentes” no había conocido ya? Simplemente que hiciera uso de ese recurso no le provocaba nada, para ella un hombre o una mujer con una conversación inteligente y amena era más estimulante que ver a un niño lamiéndose los dedos como si no supiera lo que hace- Soy una vampiro –dijo sin más-

- Ah - te observó de arriba abajo, quitándose los dedos de la boca, dejando que un pequeño y delgado hilo de saliva bajara con sus manos que se movían nuevamente hacia su estómago, presionándolo - en serio, tengo hambre... ¿Y cómo andas en la cama... arriba, abajo? -preguntó, sin inmutarse para nada, como si fuese algo cotidiano que te preguntaran qué rol cumples al follar. -

-debía admitir que le fastidiaba un poco esa manera de actuar, estaba frente a un chico caprichoso e infantil, con pesimos modales o por lo menos eso era lo que le estaba demostrando, claro que eso con toda seguridad no le importaba al joven- Tal vez… -pero su intento de respuesta se vio interrumpida por la todo menos discreta interrogante que brotó con soltura de la boca de su entrevistador- No creo que eso sea importante... –su rostro adoptó una expresión sería aunque sus mejillas habían adquirido un tono rosado pálido- Veo que tendré que responder de cualquier forma –aspiró profundamente como si lo que estaba por decir le costara un esfuerzo sobrehumano- Hombres o mujeres para mi son lo mismo, pasa igual con los roles, no tengo predilección por alguno. Soy lo que llaman en estos tiempos Suke –mantuvó su vista paseándose en las facciones de ese rostro frente a ellas mientras en su mente venían los recuerdos de las últimas décadas en las que no había tocado, ni había sido tocada por otro ser. De pronto se percibió como una estatua, fría y entumecida-

- Ya... - tosió, abrazándose a sí mismo, dejándose caer de a poco de la silla, con la cabeza colgando a un lado de su pierna, con una expresión impasible, aburrida.- Creo que esta conversación no va a ningún lado. ¿Podrías contarme cómo eres?... - dudó - no es que me intereses o algo así, pero me obligan a saberlo, qué va. Ni que estuviese ligando...

-la arrebató de sus pensamientos y enseguida lo que vio fue al menor en una posición totalmente desgarbada haciendo gala de su fatiga y por un momento, un breve instante, se sintió tonta- Nunca habría pasado por mi cabeza si no lo menciona usted –suspiró algo cansada deseando que ese interrogatorio acabara de una buena vez y se limitó a responder lo que debía sin darle más vueltas al asunto aunque le resultara incómodo hablar de su persona ((Scarlett nunca se describiría como a continuación, precisamente por como es))- Soy amable, dulce, pero al mismo tiempo reservada, han dicho que tengo un porte natural, y que debido a mi edad parece que tengo ese toque de sabiduría sin llegar a parecer vieja, como una dama de la época victoriana. Suelo ser sencilla, pero al mismo tiempo distante y misteriosa, no me gusta dar mucha información de mi pasado, procuro mantenerme al margen y tratar a los demás lo menos posible, pero cuando lo hago es de manera agradable, sin entrometerme demasiado en sus vidas, me considera buena al escuchar a los demás y a veces puedo ser infantil, mejor dicho como una niña, curiosa y juguetona. Me emociono con facilidad con los relatos –suspira- Puedo ser timida y me da miedo volver a vivir aquello que marcó mi vida. Y en contraste con todo lo anterior también tengo mi carácter, fuerte sin dejarme pisotear por nadie, sabiendo marcar bien mis límites. Tambien soy meláncolica, cosa que me ayuda a percibir la belleza hasta en la cosa más pequeña –finalizó y de inmediato escuchó lo que su interlocutor tenía que decir-

- ¿Y qué te gusta hacer? ... ¿Qué no te gusta? Dios, qué preguntas más estúpidas. - cambió la actitud de decaimiento por una más activa, levantándose de su lugar y acercándose a tu persona, mirándote, con una pequeña sonrisa casi invisible en el rostro. Allí recién podías notar cómo iba vestido, la forma en la que su estómago estaba al descubierto, y de éste era notorio el arete que atravesaba el ombligo. La 'falda', apretaba sus piernas, y una camisa enorme era lo único que cubría sus hombros. -

-Aguardó quieta con las manos sobre su regazo a que el joven se acercara y le mirara como si fuera parte de alguna especie de exhibición, imperturbable le miró a los ojos viendo apenas de reojo la ropa tan peculiar que llevaba encima, no podía decir que le sorprendiera demasiado, estaba acostumbrada a cambios y nuevas modas, a excentricidades y toda clase de personalidades. De pronto sonrió con toda franqueza, viéndolo más de cerca y desde otra perspectiva lo que tenía frente a ella era un niño, uno hiperactivo al que de seguro muy difícilmente se le daba gusto y que no podía mantenerse quieto. Con esa nueva perspectiva el joven y toda ese teatro de entrevista no le era tan molesto, sino simpático y hasta tierno- Es verdad, son preguntas ya muy desgastadas, pero ya que están ahí será mejor responderlas –continuó con su sonrisa amable y dulce- Me gusta escuchar música, la considero la mejor musa. He intentado aprender a tocar algunos instrumentos como el cello pues es mi preferido, pero he descubierto que no es mi fuerte como otro tipo de artes, como lo son la escritura, el dibujo, la pintura, en pocas palabras las artes plásticas, aún así siendo muy joven en casa se me enseño a tocar un poco el piano. Además me gustan las películas y los libros, sobretodo cuando las historias son de suspenso, me entretienen mucho. Hay muchas cosas más que disfruto, intento no limitarme y siempre busco algo nuevo que vivir, conocer o aprender. Me gusta mucho la repostería, las golosinas, la comida en general. Y me encantan las cosas antiguas –hace una pequeña pausa para pensar- En cuanto a lo que no me gusta… Es difícil, deben ser las personas soberbias y malcriadas –una sonrisita ladina se apoderó de su rostro- No me gusta que las personas sean caprichosas, que no entiendan razones, que sean groseras y que todavía esperen que se les trate con amabilidad y respeto cuando no se lo ganan. Tampoco me gustan los dramas…

- ¿Tienes alguna manía...? ¿Tal vez una adicción... fobias? Me siento como haciendo una ficha médica - se rió, extendiendo su mano para devolverte la carta, cruzándose de piernas aunque estuviese parado, dándole un aspecto algo extraño, que nunca había dejado de tener, a decir verdad. - ¿Traes algo?

-rió con el, más por amabilidad que otra cosa- Si debo mencionar algo tal vez sería el que acostumbro acomodarme le ropa como si se tratara de un pesado vestido victoriano, los que solía usar de joven y también sueló pasarme tras la oreja el cabello –lo pensó bastante antes de revelar su miedo, le era muy difícil admitirlo- Tengo miedo… a estar sola, a sufrir, a perder a alguien, a… enamorarme -sacudió sutilmente su cabeza para despejar su mente de los temas anteriores para poder responder a su última interrogante- Traigo conmigo un diario, una portatil, un baúl grande y antiguo con mi ropa y otros articulos, un relicario de oro que es muy importante para mi, un abanico de mano, un maletín de madera en el que cargo materiales para escritura y dibujo como tintas, boligrafos, tizas, colores, óleo, pinceles, papel, un caballete de mesa, entre otras cosas. También traigo conmigo una cámara fotográfica, unos cuantos libros y discos. Creo que eso es todo -sonrió con dulzura al finalizar-

- ¿Alguna vez cometiste un delito? - preguntó, al azar, como si no le importase realmente tu reacción. - ... Quiero escuchar un poco de tu historia, después de todo, si vas a vivir en mi Mansión quiero saber... Bueno, en realidad no quiero, pero... -miró hacia un lado, confundido por lo que él mismo decía- solo cuéntame, y no me aburras.

-suspiró con pesadez, lo veía venir tal como temía, esa pregunta de la que seguramente nadie habría logrado zafarse- Delitos… Para ser sincera he cometido unos cuantos –sacó del bolsillo de su chaqueta una hoja de papel- Imaginaba que querría conocer mi historia, es muy lógico, por eso me prepare con esto –le mostró la hoja y acto seguido, comenzó a leer lo que en esta estaba escrito como si se tratase de una historia de ficción- “En 1874, a los 17 años de edad la joven Scarlett Hudson se hizo de un mecenas, un joven escritor que le estuvo enseñando todo lo que sabia y que al mismo tiempo la veía como una musa. Dos años transcurrieron felizmente hasta que conoció a un hombre misterioso que la atrajo con sus encantos, un vampiro que robo su inocencia al beber su sangre, la convirtió en un vampiro, la acogió bajo su brazo con promesas de amor eterno, manteniendo una relación de padre e hija, hermanos, amantes, compañeros… y durante muchos años así fue hasta que un día desapareció, se fue de su lado para no volver y la dejo sola a su suerte, todavía siendo una neófita que poco control tenia de sus habilidades y con una intensa sed de sangre. Durante los años siguientes, herida y desesperada cayo en una profunda depresión, en la que más de una vez intento morir sin éxito, después bebió sin piedad de toda clase de victimas sintiendo que nunca podría saciar su sed o llenar ese vacio que le había dejado, mato sin importarle nada más, se convirtió en una criatura fría y desconfiada del mundo que le rodeaba y despiadada, incluso cruel y amargada que no creía en los sentimientos humanos y que no creía en nada ni nadie.
Una fría y brumosa noche de 1890, caminando por los muelles de Londres en un callejón cercano presencio una escena que le llamo la atención, curiosa vio todo desde las sombras y dicho escenario despertó algo en su marchito corazón. Un grupo de hombres violentaban a una joven de contextura pequeña que ya de por si parecía enferma, sus ropas delataban su profesión, pero su rostro demostraba un recio coraje y deseos de vivir mientras sus gritos suplicaban por ayuda y se negaban a las demandas de esos sujetos.
Tal vez lo mas lógico habría sido que siguiera de largo, que no le importara nada de lo que ahí ocurría, pero por el contrario en un impulso dio muerte a los atacantes de la joven, quien asustada observó como la pelirroja les drenaba la sangre cual animal salvaje agazapado sobre sus cuerpos. La joven a quien acababa de salvarle la vida aunque asustada se acerco a ella a pesar de lo malherida que se encontraba, “Gracias” fueron las palabras que salieron de su débil cuerpo antes de desmayarse frente a sus ojos.
La vampiro tomó a esta joven de nombre Annete en sus brazos y la llevó hasta su vieja casa, en donde la curó, aseó y alimentó hasta que su estado mejoró notablemente, le brindó todo lo necesario con tal que dejara su antiguo trabajo y cuidó de ella así como esa hermosa y menuda joven de cabellos negros, piel como el marfil y brillantes ojos como las esmeraldas cuidaba de ella, le devolvió esa calidez que otrora había existido en su corazón, le hizo sentir importante y necesitada, le devolvió su interés por la escritura y las artes y su pasión por la vida y las nuevas experiencias que traía consigo el cambio de época. Ninguna en ningún momento le reprochó a la otra lo que era.
Transcurrieron algunos años, años felices para las dos, pero la salud de aquella joven cada día iba empeorando, su cuerpo se debilitaba a causa de una enfermedad que antes de conocerse había adquirido, las mujeres que se ganaban la vida en la calle no gozaban de muchas atenciones y no eran tratadas con el respeto y la dignidad que merecían por el simple hecho de ser seres humanos, por eso al no recibir la atención médica necesaria su condición silenciosamente fue empeorando poco a poco.
Scarlett, o Scar como su compañera solía llamarla sabía de su enfermedad después de los primeros días, mas nunca dijo nada esperando a que ella se lo dijera algún día, pero ese día nunca llegó, no era necesario cuando su aspecto lo decía todo. La vampiro en medio de su desesperación le propuso abrasarla, convertirla en lo que era ella, pero la otra joven no accedió y le enseñó por si no había sido suficiente, una preciosa lección de vida, le dijo que lo más hermoso de esa vida es que era efímera, había que vivirla cada día como si fuera el último y al final, sin remordimientos, sin pensar en el hubiera, entregarse a los brazos de la muerte y descansar en completa paz. A la pelirroja no le quedo más que respetar sus deseos y permanecer a su lado hasta el día en que sus ojos se cerraron para siempre, besó sus parpados y sus labios, la arropó cariñosamente y abrazada a su cuerpo lloró por la que a pesar de no estar más con ella sería su eterna compañera.
A partir de ese día aunque dolida con la vida, procuró honrar la vida de su querida Annete. Sin embargo, aunque siempre estuviese dispuesta a regalar una sonrisa o una caricia, nunca más volvió a amar y nunca más volvió a permitirle a los demás entrar más allá de las pesadas puertas de su corazón. Así vivió las siguientes décadas en una disfrazada soledad a la cual en secreto teme.”
–al finalizar, avergonzada se encogió de hombros sabiendo que seguramente le habia causado un aburrimiento mortal a ese joven, peor aún, con la historia de su vida. Guardó la hoja esperando ahora más que antes que la entreviste llegara a su fin, pues comenzaba a sentirse muy incomoda-


- Solo algo más.. -miró hacia un lado, luego hacia el otro- ¿qué pretendes de mí? ¿qué buscas en este lugar?


-le vio con atención, ese gesto suyo de mirar a ambos lados le daba algo de severidad al tema- Debe parecerle extraño pero en realidad no busco nada. Soy una persona que ha vivido ya muchos años, a veces encuentro la vida tediosa y aburrida, es difícil hallar experiencias nuevas y emocionantes para avivar la vieja y monótona rutina. Básicamente por esa razón vine, para competir por el dinero que ofrece, aunque no tengo mucho interés en la suma, preferiría ganar historias que escribir…

- Ya... creo que eso es todo lo que quería saber. -se volteó, dejándote la vista de su cuerpo de espaldas, en tanto caminaba moviendo las caderas cual mujer bastante llamativa, llevándose una mano al cabello, peinándolo - ¡Oi, ustedes flojos! ¡Escuchen esto! - pudiste oír, en tanto decidiste esperar. ¿Qué había sido eso? ¿A caso ya estaba todo? ¿Alguien te dejaría pasar? ¿O qué? ¿Deberías moverte?...

-el cierre de esa peculiar entrevista le dejó con un no muy agradable sabor de boca, cada vez tenía más claro que ese joven hombre era a todas luces un críom seguramente le habrían educado de esa manera, consentido y mimado, quizás por tal razón habría que perdonar su falta de educación al tratar a otros- Vaya… -no dijo más y esperó pacientemente alguna indicación aunque habiéndose puesto ya de pie-


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Re: Expediente: Scarlett Hudson

Mensaje  Ackley Gyucles el Dom Jul 24, 2011 2:55 am

{ Una ficha excelente, me entretuve muchísimo leyéndola. (Y eso que a algunas solo les hecho ojeadas) }

Expediente aceptado.
{Disculpa la tardanza, se agradece su paciencia.}

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