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Expediente: Vivio Takamachi ~

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Expediente: Vivio Takamachi ~

Mensaje  Vivio Takamachi el Sáb Jul 23, 2011 6:41 am

El frío ambiente parecía penetrar en la piel del más rudo, los tristes cánticos de alguien que se notaba sufrir, resonaban en tu cabeza. Los dedos, hacía momentos temblorosos, ahora tomaban una pequeña carta que se posaba absurda sobre la mesa. ¿Qué pasaría después de que le des una hojeada? Si es que te atrevías a hacerlo... De repente, una voz que no era la que antes se había nombrado, inundó el ambiente, con un suave eco, masculina, afeminada, ligeramente, seductora.

- Qué molestia... - esbozó, bostezando en tanto estiraba sus brazos hacia atrás, y tú aún no podías ver su rostro, tenuemente iluminado, pero sin poder ser detallado en su totalidad - Creo que le diré a Zero que no acepte más personas, esto se vuelve estúpido. - - ¿A caso él hablaba consigo mismo? Al final, sus rosáceos ojos se posaron en tí, alzando una ceja, mientras esa escasa luz iluminaba su perfecto rostro de porcelana. - ¿Cómo te llamas?

Al escuchar la voz de un hombre, se le revolvió el estomago, pero contesto firme a la pregunta - Mi nombre es Vivio, Vivio Takamachi. - Dijo, de mala gana.

- Bah, sí, qué lindo. - su voz evidenciaba un tono irónico, y él, que estaba totalmente cansado a pesar de haber dormido un día entero, se sentó, cruzándose de piernas, dejando ver que no llevaba exactamente pantalones largos y holgados como los de un hombre, si no una especie de falda, apretada. - ¿Y cuántos años tienes? - desvió la vista hacia lo que poseían tus manos, estirando la suya, de largos dedos níveos, delgados, únicamente con el objetivo de obtener la carta.

Su respuesta no le agradó mucho, aun así respondió- Tengo dieciséis años. - Luego de responder estiró la carta para dársela, procurando no tocarle.

- ¿Y de dónde vienes?- ambas manos del joven, se posaron sobre sus largos cabellos castaños, deslizándolos hacia arriba, aburrido.- No sé tú, pero yo tengo hambre. - dijo como si nada, llevándose una mano al estómago- ¿Dónde están los sirvientes cuando uno los necesita?

Ahora la pregunta venía con un comentario, hablaba de esclavos y eso le dio una idea para futuro. - Mi descendencia es alemana, allí nací, pero mi último lugar físico fue Rusia. - Juntó sus manos, entrelazándolas, mostrando sus guantes de cuero.

- Mhn ~ - sus propios dedos se hundieron dentro de los rosáceos labios, en una acción levemente morbosa, seductora, el 'niño', sostenía éstos con indiferencia, como si todo lo que hiciese fuera sin querer. - ¿Eres algo en especial...?

La sorpresa la invadió, aquella pregunta había sido sorpresiva. - Qué quieres decir? Soy humana, claro... aunque como verás poseo una rara enfermedad llamada Heterocromia. - Vivio trataba de no mirarlo, puesto que le repugnaba.

- Ah - te observó de arriba abajo, quitándose los dedos de la boca, dejando que un pequeño y delgado hilo de saliva bajara con sus manos que se movían nuevamente hacia su estómago, presionándolo - en serio, tengo hambre... ¿Y cómo andas en la cama... arriba, abajo? -preguntó, sin inmutarse para nada, como si fuese algo cotidiano que te preguntaran qué rol cumples al follar. -

Sus orbes se clavaron en sus manos al escuchar esa pregunta, ya estaba logrando incomodarla y estaba de mal humor.- Eso no te importa. - No quería reveler que ser tachi no era lo suyo, era demasiado uke.

- Ya... - tosió, abrazándose a sí mismo, dejándose caer de a poco de la silla, con la cabeza colgando a un lado de su pierna, con una expresión impasible, aburrida.- Creo que esta conversación no va a ningún lado. ¿Podrías contarme cómo eres?... - dudó - no es que me intereses o algo así, pero me obligan a saberlo, qué va. Ni que estuviese ligando...

Finalmente llego la primer pregunta en la cual tendría que tocar un tema y no debía mentir u ocultar detalles. Eso no le agradaba, pero una de las condiciones para entrar en aquella "competencia" era el responder esa pregunta sinceramente. - Bueno, soy una persona bastante directa y no me gusta repetir las cosas dos veces. Siempre tengo en claro lo que quiero y lo logro, cueste lo que cueste. Siento un gran respeto por mi misma por las experiencias vividas, por lo que no me dejo pisotear y odio que me tomen a la ligera, que me subestimen. Soy bastante tímida para hablarle a la gente, por eso prefiero estar callada y responder a ser quien pregunta, aunque mi actitud será siempre fría y cortante. Podría decirse que soy una tsundere, puesto que al estar con la persona que aprecio dejo de lado mi personalidad combativa y cedo un poco, bastante, en realidad. También se podría decir que tengo una leve tendencia al narcisismo. Si tengo que elegir una virtud sería la inteligencia, pero mi defecto más grande es mi timidez, la cual en ocasiones opaca mis virtudes.

- ¿Y qué te gusta hacer? ... ¿Qué no te gusta? Dios, qué preguntas más estúpidas. - cambió la actitud de decaimiento por una más activa, levantándose de su lugar y acercándose a tu persona, mirándote, con una pequeña sonrisa casi invisible en el rostro. Allí recién podías notar cómo iba vestido, la forma en la que su estómago estaba al descubierto, y de éste era notorio el arete que atravesaba el ombligo. La 'falda', apretaba sus piernas, y una camisa enorme era lo único que cubría sus hombros. -

Noté como sus orbes se fijaban en mi, yo correspondí con una mirada dura y extremadamente fría.- Me gusta todo lo que tenga que ver con el arte, desde la música, el diseño e inclusive la moda, a la cual clasifico como un arte muy importante. Con respecto a mis momentos con aquella persona especial, digamos que prefiero una velada tranquila, todo lo demás dejo a gusto de mi acompañante. Con respecto a lo que me desagrada, son muchas cosas.. trataré de remarcar las principales. - Suspiró - Odio el ruido y todo lo que perturbe la paz que ronda en mi mente, también me desagradan los degenerados y pervertidos. El humo del cigarro me descompone, su olor me da jaquecas. El alcohol es lo que más odio, sin dudarlo. Nunca probé una gota de nada que tenga contenido alcohólico y es imposible que lo haga, por eso es muy peligroso darme una bebida de ese tipo, me embriagaría al instante. Me trae malos recuerdos, por lo que prefiero pasar de las personas que lo consuman constantemente.

- ¿Tienes alguna manía...? ¿Tal vez una adicción... fobias? Me siento como haciendo una ficha médica - se rió, extendiendo su mano para devolverte la carta, cruzándose de piernas aunque estuviese parado, dándole un aspecto algo extraño, que nunca había dejado de tener, a decir verdad. - ¿Traes algo?

Tomó la carta con rudeza, y se levantó para no tener que ver aquel espectáculo tan desagradable. Odiaba a los hombres. - Padezco de androfobia, por eso no puedo mantener una buena conversación y me asquea todo lo que tenga que ver con los hombres. Detesto que me subestimen porque sé que yo puedo ser mejor que ellos, de hecho, lo soy. - Suspiró y su mirada se quedo en un rincón de la habitación - Mis pertenencias son mis prendas y un conejito de peluche, con el cual duermo y trato de tener a mi lado.. pero no lo comentes! - Exclamó.

- ¿Alguna vez cometiste un delito? - preguntó, al azar, como si no le importase realmente tu reacción. - ... Quiero escuchar un poco de tu historia, después de todo, si vas a vivir en mi Mansión quiero saber... Bueno, en realidad no quiero, pero... -miró hacia un lado, confundido por lo que él mismo decía- solo cuéntame, y no me aburras.

Otra de aquellas preguntas que tenía que responder sin rodeos y sin mentiras. Tomó aire para luego comenzar su historia, bastante triste en realidad - ¿Quieres conocer mi historia? Todo empezó hace varios años, desde que tengo memoria, de hecho. Mi familia ya no existe, las malas lenguas dicen que yo soy la causa ello, y en realidad muy equivocados no están.- Una sonrisa amarga se dibujó en el rostro de la menor. - Mi nombre real ya no existe, lo he cambiado varias veces por motivos que ahora entenderás. Soy hija de dos alemanes que vivieron y murieron en su país natal, aunque su vida fue bastante caótica.Mi padre era un alcohólico y usaba la violencia para expresarse, aunque necesitaba una excusa para su accionar, y dicho pretexto era yo. Según el yo estaba endemoniada, estaba poseída por tener las orbes de distinta tonalidad, como puedes ver. Pero yo no era la que terminaba lastimada en sus violentos delirios, mi madre era la que me protegía con su cuerpo y velaba por mi seguridad. Muchas palizas fueron las que resistió, hasta que su cuerpo se rindió y en una de ellas perdió su vida, y fue a los doce años, en ese mismo día, cuando yo perdí lo que quedaba de mi infancia. Quería vengarme, odiaba a aquel asesino y quería hacerlo pagar. Contrate los servicios de unos mafiosos para que matasen a mis padres, por una cantidad de dinero que yo tenía, eran mis ahorros de toda la vida. Aparentemente no estaba en los planes de aquellos hombres el llevar su labor al pie de la letra, puesto que en vez de matar sólo al asesino de mi madre, me dejaron sin familia. Según ellos los costos eran mayores, y el dinero del cual disponía no era suficiente, por eso tenía que entregar mi cuerpo a cambio. Entendí entonces que todo los hombres eran una basura y no merecían ni mi mirada, pero sólo con ello no me salvaría. Dejé mi país, escapando como pude. Tres años fueron los que pasé en Rusia, soportando los crudos inviernos, refugiándome en la casa de algunas familias, pero siempre me echaban por los conflictos con los varones que en ella habitaban. Fue así como llegue aquí.. en búsqueda de un lugar el cual pueda habitar por un tiempo considerado y no tener que escapar de aquellos mafiosos.

- Solo algo más.. -miró hacia un lado, luego hacia el otro- ¿qué pretendes de mí? ¿qué buscas en este lugar?


Suspiró, por lo que iba a pedir a continuación- Teniendo en cuenta que no puedo quedarme aquí gratis... supongo que tendré que ser una de las sirvientes del lugar ~

- Ya... creo que eso es todo lo que quería saber. -se volteó, dejándote la vista de su cuerpo de espaldas, en tanto caminaba moviendo las caderas cual mujer bastante llamativa, llevándose una mano al cabello, peinándolo - ¡Oi, ustedes flojos! ¡Escuchen esto! - pudiste oír, en tanto decidiste esperar. ¿Qué había sido eso? ¿A caso ya estaba todo? ¿Alguien te dejaría pasar? ¿O qué? ¿Deberías moverte?...

Una vez que el contrario se dio vuelta, Vivo se sentó nuevamente en aquella silla, esperando para saber cual sería su futuro a partir de ahora, mientras sus orbes se quedaban mirando el cielo raso.


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Serie/Vídeo juego/Manga al que pertenece tu personaje: Mahō Shōjo Lyrical Nanoha
Nombre Real de tu personaje: Vivio Takamachi (Versión Adulta.)

Off: Quiero hacer una aclaración: Tal vez el rol que hago ahora sea pobre, y es que tuve que hacer la ficha de nuevo por un accidente (Cerrar la ventana) Espero que puedan ser permisivos, es que estuve dos horas anteriormente por la ficha que iba a crear. El rol de ahora será muy resumido, disculpen.


"Levantó la cabeza y observó el inmenso océano negro frente a él. Las estrellas salpicaban el cielo, como si estuviesen encargadas de señalar la línea de demarcación entre el oleaje y el firmamento.
"Una noche bastante bonita para morir", se dijo."
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Vivio Takamachi

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