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Rai Van Banhausen.

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Rai Van Banhausen.

Mensaje  Rai el Sáb Jul 30, 2011 3:24 pm

El frío ambiente parecía penetrar en la piel del más rudo, los tristes cánticos de alguien que se notaba sufrir, resonaban en tu cabeza. Los dedos, hacía momentos temblorosos, ahora tomaban una pequeña carta que se posaba absurda sobre la mesa. ¿Qué pasaría después de que le des una hojeada? Si es que te atrevías a hacerlo... De repente, una voz que no era la que antes se había nombrado, inundó el ambiente, con un suave eco, masculina, afeminada, ligeramente, seductora.

- Qué molestia... - esbozó, bostezando en tanto estiraba sus brazos hacia atrás, y tú aún no podías ver su rostro, tenuemente iluminado, pero sin poder ser detallado en su totalidad - Creo que le diré a Zero que no acepte más personas, esto se vuelve estúpido. - - ¿A caso él hablaba consigo mismo? Al final, sus rosáceos ojos se posaron en tí, alzando una ceja, mientras esa escasa luz iluminaba su perfecto rostro de porcelana. - ¿Cómo te llamas?

- Rai Van Banhausen.. Pero, para disminuir la fatiga, solamente 'Rai'. -Escazo de palabras, verdaderamente ODIABA presentarse y pasar por la rutina de interrogaciones. Pero tomó asiento sobre un sillón cómodo, pareciendo este a simple vista. Llevando la mirada hasta donde tal personaje se posaba delante suyo, observando siniestramente con los orbes rasgados en una perfecta fáz, con el colorido celeste que en su expresión llevaba a cabo. Vistiendo a corde de sus intuiciones. Como un fin personal, llevando parte de su cabello a un costado, descubriendo el parche oscuro que yacía donde su orbe derecho. Su vestuario en licra oscura, con algunos detalles en aqua. Dejandose observar la silueta fornida y delicada del mismo. Detallandose un poco de su torso con aquel atuendo extravante. Portando una seriedad que de costumbre se hacía.

- Bah, sí, qué lindo. - su voz evidenciaba un tono irónico, y él, que estaba totalmente cansado a pesar de haber dormido un día entero, se sentó, cruzándose de piernas, dejando ver que no llevaba exactamente pantalones largos y holgados como los de un hombre, si no una especie de falda, apretada. - ¿Y cuántos años tienes? - desvió la vista hacia lo que poseían tus manos, estirando la suya, de largos dedos níveos, delgados, únicamente con el objetivo de obtener la carta.

- Para ser exactos.. 19. -Alzó momentaneo el ceño izquierdo de sus orbes, mostrando desinterés de su parte. hurgando entre su gabardina negra destellante y oscura, para llevarla a donde las manos de aquel joven, una carta. La cuál tenía sus datos, dejándola en sus manos para pasar a posar de esta dentro de la misma gabardina, accesorio que formaba parte de la extravagancia de su vestuario tan completo. Fijándose más allá, donde su cadera se lograban observar dos espadas. Llevando a cabo, observó con tal frialdad a esta especie delante suyo una vez más.-

- ¿Y de dónde vienes?- ambas manos del joven, se posaron sobre sus largos cabellos castaños, deslizándolos hacia arriba, aburrido.- No sé tú, pero yo tengo hambre. - dijo como si nada, llevándose una mano al estómago- ¿Dónde están los sirvientes cuando uno los necesita?

- Oslo, Noruega.. -Susurró por lo bajo, pero lo suficiente para que lograra escuchar, estaba realmente algo consternado y realmente aburrido de aquellas preguntas, lo cuál parecía o simulaba estar en alguna comisaria policiaca. La verdad solamente desviaba los orbes a otro horizonte, observando a su alrededor, no por curioso, si no esperando alguna otra respuesta más. Mientras tanto; Llevó sus brazos y antebrazos a donde la altura del pecho, entrelazando de ambas extremidades, una sobre la otra, formando una especie de nudo para quedar así durante un momento. Dejando salír un bostezo, para responder al bochorno ajeno.- Hm.. tiene razón. Nunca están cuando uno realmente necesita de ellos, lo cuál pocas veces es..

- Mhn ~ - sus propios dedos se hundieron dentro de los rosáceos labios, en una acción levemente morbosa, seductora, el 'niño', sostenía éstos con indiferencia, como si todo lo que hiciese fuera sin querer. - ¿Eres algo en especial...?

- Bastante obvio puedo ser, sabe?.. Notoriamente tengo 'orejas'. Soy un neko.. -Entrecerró los ojos de momento, llevando su rostro de costado rápidamente, y luego al siguiente. Con un movimiento rápido de su cuello, escuchándose una especie de crujido, pero sin exagerar. La tensión de su cuello casi lo irritaba, tomándose el atrevimiento de llevar el tobillo izquierdo sobre la rodilla derecha. Mostrando un porte elegante. La decencia parecía ser un atributo requerido personalmente, igual que un porte de caracter, algo 'muy suyo' por así decírlo. En su pecho, o bien, debajo de la gabardina, denotando que enmanaba lentamente su respiración, fácilmente podría notarse de lo más tranquilo, sin alguna preocupación.-

- Ah - te observó de arriba abajo, quitándose los dedos de la boca, dejando que un pequeño y delgado hilo de saliva bajara con sus manos que se movían nuevamente hacia su estómago, presionándolo - en serio, tengo hambre... ¿Y cómo andas en la cama... arriba, abajo? -preguntó, sin inmutarse para nada, como si fuese algo cotidiano que te preguntaran qué rol cumples al follar. -

- Jm.. Depende, personalmente prefiero ser el 'dominante', pero.. Soy suke, aunque verdaderamente no lo paresca. -Embozó una ligera risilla, cargajada de sus labios a causa de tal pregunta, no le parecía nada extraño en realidad. Para él, solamente era algo sin interés suyo, al final respondería la pregunta tal como esta llegara a ser. Cuál joven de cabellos platinados delanteros, volvieron a cubrir de su ojo 'parchado' con algunos mechones del mismo. El detalle de aquel parche se notaba una cruz 'Esvástica', similar al nacismo, o ejército 'nazi'.
Con el rostro alargado, con un filamento perfecto, y cada detalle suyo, mantuvo la misma sonrisa a su media comisura derecha, solo esa única expresión, pero de momento a otro, borrándola así como así después de unos segundos en silencio.-


- Ya... - tosió, abrazándose a sí mismo, dejándose caer de a poco de la silla, con la cabeza colgando a un lado de su pierna, con una expresión impasible, aburrida.- Creo que esta conversación no va a ningún lado. ¿Podrías contarme cómo eres?... - dudó - no es que me intereses o algo así, pero me obligan a saberlo, qué va. Ni que estuviese ligando...

- Callado, DEMASIADO reservado, mantengo mi privacidad lejos de los demás. Soy un ser solitario, no me gusta mucho 'compartir' anécdotas con cualquiera, simplemente con los que yo mismo escoja. Soy soberbio, me encanta serlo, no me quejo en absolotu. Engreído, arrogante, por qué no? También.. Hm...~ Puede que 'algo' incitador, provocador cuando quiero. Si no, ni que se me acerquen. Simplemente soy como me gusta ser, soy odioso, los demás me concideran 'malo' en cierto aspecto. Y.. bueno.. Tengo un temperamento difícil de entender. -Lo último dicho, con un tono irónico, muy arrogante. Por lo que llevó su diestra a donde el rostro, específicamente al mentón, donde compartió una de sus 'poses' de pensativo, así quedando pocos segundos, pues parecía ser lo único que diría. Mientras que lleva la mirada celeste-escarlata a donde mismo joven, cuál se enteraba de cada poco espacio de su vida, lo cuál se refería con 'respetar la privacidad', él mismo violaba su propio reglamento, por así decirlo. Pero en fin, son solo preguntas básicas que pareciera estár obligado a saber. Pero aún así, sentía algo de molestia.-

- ¿Y qué te gusta hacer? ... ¿Qué no te gusta? Dios, qué preguntas más estúpidas. - cambió la actitud de decaimiento por una más activa, levantándose de su lugar y acercándose a tu persona, mirándote, con una pequeña sonrisa casi invisible en el rostro. Allí recién podías notar cómo iba vestido, la forma en la que su estómago estaba al descubierto, y de éste era notorio el arete que atravesaba el ombligo. La 'falda', apretaba sus piernas, y una camisa enorme era lo único que cubría sus hombros. -

- La respuesta más usada y tonta; Chocolate. Hm, realmente me encanta la sangre, es verdaderamente algo 'excitante'.. Y cuando digo sangre,.. Sí, me refiero a esa cosa que usted puede llegar a pensar. Y.. Me disgusta que se metan en mis asuntos y que hablen a mis espaldas. ¿A quién no? Ah.. y me disgusta 'Dios'. -Entrecerró más sus orbes hasta el punto de sellarlos unos segundos, terminando su respuesta para volver a entreabrir el único con cuál observaba al joven más de cerca. Aunque sin seguir interesando por este, solamente lleva la mirada a la ajena, distanciados por una sola falta de centímetros. Ladeando el rostro un poco sin despegar la mirada, al parecer, se acomodó un poco sobre aquella silla, era cómoda, pero no como desearía que estuviera, en total, sólo es una silla. Y siempre lo será, eso no podría cambiar el frío rostro ajeno que mantenía como expresión, realmente dando una expresión de amargura y porte serio.- Y bueno, entre otras cosas más. Me gusta leer un buen libro, tocar el piano o el cello. Hm, cocinar es uno de mis 'excelentes atributos'. Solo lo hago para mi, es mi lado oculto de quitarme la fatiga y estres.. Como ahora mismo. Me gustan las aguas termales. ¿Algo más?

- ¿Tienes alguna manía...? ¿Tal vez una adicción... fobias? Me siento como haciendo una ficha médica - se rió, extendiendo su mano para devolverte la carta, cruzándose de piernas aunque estuviese parado, dándole un aspecto algo extraño, que nunca había dejado de tener, a decir verdad. - ¿Traes algo?

- Hm.. si, armas? Espadas, solamente 2. Y bueno, transporte? Motocicleta. Pero pocamente la uso. ¿Qué, ahora me pedirá que le diga a qué horas suelo alimentarme? -Notándose algo ya muy irritado, trató de guardar y seguir guardando paciencia, por más fastidiosa que sea aquella ya interrogación. La poca luz, alumbraba el rostro propio, la silueta de este como del torso se mostraba poco, igual que las ropas ya que estas eran demasiado matizadas y oscuras. Su porte tan ajeno y oscuro le era inevitable observar más allá por las penunbras que este mismo llevaba. Su altanería dejaba notar su actitud era más negra que la noche, y era un personaje verdaderamente extraño, puede que de aspecto como personalidad.-

- ¿Alguna vez cometiste un delito? - preguntó, al azar, como si no le importase realmente tu reacción. - ... Quiero escuchar un poco de tu historia, después de todo, si vas a vivir en mi Mansión quiero saber... Bueno, en realidad no quiero, pero... -miró hacia un lado, confundido por lo que él mismo decía- solo cuéntame, y no me aburras.

- Hm.. Creame, varios. El último fué hace menos de una semana. Pero no importa, si quiere puede dormirse si llega a aburrirle.. -Notándose aquel sarcásmo, llevó sus manos a las piernas propias, así observando tenuémente al joven delante suyo.- Bien, nací y crecí en Oslo, Noruega. Mis padres me habían criado ahí desde pequeño. Practicamente crecí en un pueblo pequeño, situado casi sobre un bosque. Por ende era un lugar pasivo. Aunque yo siempre preferí los atragos y.. cosas sombrias. Siempre fuí callado y demasiado reservado. Pero me volví peor, cuando un día una especie de caza llegó al pueblo, todos comenzaron a gritar, yo estaba extrañado, me preguntaba '¿Qué pasa, qué sucede? .. ¿Por qué gritan?'. Me acerqué a mi madre, ella me abrazó fuerte, corrió rápido a esconderme debajo de la cama, y procuró que yo no observara nada. Habían unos hombres dentro de la casa, mi padre, intentaba sacarlos. No eramos nativos ni nada por el estilo, solo nos gustaba usar las espadas, ya que el arma de fuego siempre fue algo de cobardes.. Bueno, cuando ellos entraron, dispararon contra mis padres, los demás regristraban, saqueaban el lugar fugázmente. No dejaban de mirar cada rincón, excepto donde estaba yo. En ese instante me quedé paralizado, simplemente sin expresión. Todos estaba muertos, algunos heridos. Otros inconsientes. Una sensación en mí me paralizó por completo hasta la mañana siguiente. Me había dado cuenta que perdí a los únicos seres en este mundo, no tenía a nadie más. Me dediqué a ese entonces a cuidarme solo, y todo ese odio siguió creciendo. Me he convertido en asesino, eso me dije yo mismo. Y realmente me gustó, no puedo negarlo.. A demás, después de ello, me encontré con un hombre ya con los años. Él me dió algo de apoyo material, pero yo seguí apoyándome a mi mismo, con el paso del tiempo me he convertido en lo que soy. Normalmente me dicen que soy una persona con intereses 'feos' o raros. Para mí es normal. Y bueno, actualmente había escuchado sobre esta mansión. Pero lo que realmente me había interesado era 'Verdugo', como le dije hace poco.. Si es que hay cupo, aceptaría. Es lo único que me atrajo de este lugar. Llegué por medio de 'colegas', si es que así puedo llamarles.

- Solo algo más.. -miró hacia un lado, luego hacia el otro- ¿qué pretendes de mí? ¿qué buscas en este lugar?


- Hm, el dinero no me interesa.. Aunque,.. Verdugo tal vez, si esque quedan puestos. Y.. Ah, si. Puede que 'mercenario' oculto. Quizá un día cruzémos 'negocios'. -Embozando una cálida media sonrisa a su comisura para después borrarla y seguir sin expresión alguna. Tomando la libertad de comenzar a ponerse en pie, posando de ambas manos a los costados de la silla, en los respaldos de mandera, así incorporándose completamente, dejando a aquel chico frente suyo, sin más mascuyó un poco en silencio.- .. Si un día le interesa, podrémos negociar.

- Ya... creo que eso es todo lo que quería saber. -se volteó, dejándote la vista de su cuerpo de espaldas, en tanto caminaba moviendo las caderas cual mujer bastante llamativa, llevándose una mano al cabello, peinándolo - ¡Oi, ustedes flojos! ¡Escuchen esto! - pudiste oír, en tanto decidiste esperar. ¿Qué había sido eso? ¿A caso ya estaba todo? ¿Alguien te dejaría pasar? ¿O qué? ¿Deberías moverte?...

- -No esperó nada más que decir, solamente pasó con una media vuelta, dando la espalda hasta donde el joven y dar la primera caminata hacia donde la puerta, sin más solamente se dirigió a dicha dirección, tomando de la perilla y detenerse, ladenado la mirada solamente hacia la pared.- Nada más que decir, espero que eso sea todo.. ¿O no? -No le importó que si haya o no dicho algo, solamente giró la perilla misma para abrir el encaje de la puerta y halarla contra él. Una vez abierta, pasa sobre el marco de la misma con la misma y lenta caminata, delicada era esta que no sonaban las suelas de los zapatos masculinos oscuros y bien, cómodos. Solamente pasó a cerrar el mismo objeto con delicadeza hasta acabar la escena.-


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