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Expediente: Aya Natsume

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Expediente: Aya Natsume

Mensaje  Aya Natsume el Mar Ago 02, 2011 11:20 pm

El frío ambiente parecía penetrar en la piel del más rudo, los tristes cánticos de alguien que se notaba sufrir, resonaban en tu cabeza. Los dedos, hacía momentos temblorosos, ahora tomaban una pequeña carta que se posaba absurda sobre la mesa. ¿Qué pasaría después de que le des una hojeada? Si es que te atrevías a hacerlo... De repente, una voz que no era la que antes se había nombrado, inundó el ambiente, con un suave eco, masculina, afeminada, ligeramente, seductora.

- Qué molestia... - esbozó, bostezando en tanto estiraba sus brazos hacia atrás, y tú aún no podías ver su rostro, tenuemente iluminado, pero sin poder ser detallado en su totalidad - Creo que le diré a Zero que no acepte más personas, esto se vuelve estúpido. - - ¿A caso él hablaba consigo mismo? Al final, sus rosáceos ojos se posaron en tí, alzando una ceja, mientras esa escasa luz iluminaba su perfecto rostro de porcelana. - ¿Cómo te llamas?

- Aya Natsume.. -Tornó una mirada no muy peculiar, las expresión propia era como si algo más le molestara personalmente. Observando al joven que yacía frente suyo, sin más que nada consiguió posar la pierna izquierda a la siguiente. Se había de posar en un estado de más comodidad. Pues a decir verdad la silla no era muy cómoda que se diga. Pero en fin, nada más venía con un sólo objetivo.- Supongo que pasaré por el típico ‘interrogo’, no es así? La verdad.. apenas he entrado y me comenzó a dar pereza, sin ofenderlo.. Bueno, quizá.

- Bah, sí, qué lindo. - su voz evidenciaba un tono irónico, y él, que estaba totalmente cansado a pesar de haber dormido un día entero, se sentó, cruzándose de piernas, dejando ver que no llevaba exactamente pantalones largos y holgados como los de un hombre, si no una especie de falda, apretada. - ¿Y cuántos años tienes? - desvió la vista hacia lo que poseían tus manos, estirando la suya, de largos dedos níveos, delgados, únicamente con el objetivo de obtener la carta.

- 18 años, lindos y jóvenes .. –Su tono arrogante y algo ‘engreído’, como un ligero susurro lo suficiente para que aquel hombre escuchase. Pasando su zurda a donde su cabello, aligerando su hombro con un movimiento de sus dedos hacía atrás. Llevando con su diestra lo que parecía ser una carta, para entregarla sin más en la mano de aquel joven y volver a retirarla segundos después. Acomodando la misma donde la silla, levantando un poco el rostro y llevando la mirada a su alrededor con discreción.-

- ¿Y de dónde vienes?- ambas manos del joven, se posaron sobre sus largos cabellos castaños, deslizándolos hacia arriba, aburrido.- No sé tú, pero yo tengo hambre. - dijo como si nada, llevándose una mano al estómago- ¿Dónde están los sirvientes cuando uno los necesita?

- Vengo de Alemania, o bien, es el último lugar a donde llegué a parar. En nacionalidad, provengo de Japón. –Alzó los ceños, refunfuñando un poco, mostrando en su gesto algo de ‘ocio’. Arrugando entre la zona ‘T’ de su cejas, respaldándose contra la silla, tomándose el atrevimiento de bostezar un poco, y parpadear unos segundos, para volver la mirada de sus orbes color miel a donde aquel hombre, el cual parecía quejarse.-

- Mhn ~ - sus propios dedos se hundieron dentro de los rosáceos labios, en una acción levemente morbosa, seductora, el 'niño', sostenía éstos con indiferencia, como si todo lo que hiciese fuera sin querer. - ¿Eres algo en especial...?

- Licántropo.. –Obviamente lo dijo en un tono general, no siempre va a haber géneros específicos para una raza. Por lo que se tornó fría ante su respuesta, pues era obvio de sus intrigas e intensiones. Susurrando para ella misma, de una manera que sus orbes se ladearon al entre cerrar los párpados.- ¿Cuándo se irán a acabar las preguntas? .. Ah.. que importa.

- Ah - te observó de arriba abajo, quitándose los dedos de la boca, dejando que un pequeño y delgado hilo de saliva bajara con sus manos que se movían nuevamente hacia su estómago, presionándolo - en serio, tengo hambre... ¿Y cómo andas en la cama... arriba, abajo? -preguntó, sin inmutarse para nada, como si fuese algo cotidiano que te preguntaran qué rol cumples al follar. -

- ¿Y eso importa? La preferencia de un ‘rol’ así no debería importarle. De hecho, puede leerlo en el expediente sin que yo misma se lo diga.. –La verdad es que ella era un poco ‘versátil’, pero se caracterizaba un poco más con lo ‘uke o neko’. Su mirada seguía en su mismas circustancias, seria y fría. Aunque a decir verdad ella era así la mayor parte del tiempo, naturalmente.-

- Ya... - tosió, abrazándose a sí mismo, dejándose caer de a poco de la silla, con la cabeza colgando a un lado de su pierna, con una expresión impasible, aburrida.- Creo que esta conversación no va a ningún lado. ¿Podrías contarme cómo eres?... - dudó - no es que me intereses o algo así, pero me obligan a saberlo, qué va. Ni que estuviese ligando...

- Hm.. Está bien.
Soy una persona que cuando algo le parece mal, se comporta directa aunque llegue o no a ‘ofender’. Igual sucede con algo que le pareciera correcto, casi siempre tiene una opinión para ello. Pero como digo, casi siempre, aunque a muchos les incomode mi actitud. Tiendo a ser servicial por las buenas, pero tampoco que se pasen. Y por las malas.. Prefiero no hablar de ello. Me caracterizo por ser algo frívola, seria en sí. Pocas veces quiero algo, pero cuando realmente lo requiero, lo obtengo sin más. Puedo ser sensible algunas veces, mi temperamento puede llegar a ser difícil, incluso entablar una buena conversación. Soy honesta, si algo de usted o los demás me molesta, simplemente lo digo. Soy una persona reservada en muchos casos, pero a veces con poca compañía. Y .. Veamos.. –Se quedó algo pensativa unos instantes, llevando su mirada al costado para luego reaccionar.- Oh, si, nada más.


- ¿Y qué te gusta hacer? ... ¿Qué no te gusta? Dios, qué preguntas más estúpidas. - cambió la actitud de decaimiento por una más activa, levantándose de su lugar y acercándose a tu persona, mirándote, con una pequeña sonrisa casi invisible en el rostro. Allí recién podías notar cómo iba vestido, la forma en la que su estómago estaba al descubierto, y de éste era notorio el arete que atravesaba el ombligo. La 'falda', apretaba sus piernas, y una camisa enorme era lo único que cubría sus hombros. -

- Me gusta el chocolate, más que nada los caramelos. Los disfruto. Hm, me gusta leer antes de dormir, o cuando estoy verdaderamente ociosa. Tocar el piano, el violín y escuchar exquisita música. Orquesta, ópera, y bueno, metal.
Lo que me disgusta verdaderamente es cuando hablan mal de uno y no se notan los defectos de ellos mismos, y resulta ser que están peor.


- ¿Tienes alguna manía...? ¿Tal vez una adicción... fobias? Me siento como haciendo una ficha médica - se rió, extendiendo su mano para devolverte la carta, cruzándose de piernas aunque estuviese parado, dándole un aspecto algo extraño, que nunca había dejado de tener, a decir verdad. - ¿Traes algo?

- Si, tengo la manía de levantar el ceño derecho o ladear la comisura de mi boca, eso sucede cuando estoy verdaderamente concentrada. Tengo una espada, siempre detrás mio, sobre mi espalda. Y bien, adicciones, ninguna. Fobias, si, a las personas inútiles. –Embozó una ligera media sonrisa, algo amplia, llevando sus manos a la silla, para incorporarse segundos después, y una vez en pie. Comenzó una ligera caminata, de un lado a otro, como si tuviera prisa, cuando en realidad solo es otra de las pocas manías ocultas.-

- ¿Alguna vez cometiste un delito? - preguntó, al azar, como si no le importase realmente tu reacción. - ... Quiero escuchar un poco de tu historia, después de todo, si vas a vivir en mi Mansión quiero saber... Bueno, en realidad no quiero, pero... -miró hacia un lado, confundido por lo que él mismo decía- solo cuéntame, y no me aburras.

- Bien, todo comenzó cuando vivía con mis padres.. Es obvio.
En Japón, mi padre era empleado de una fábrica de armas, ganaba muy bien, aunque tenía la tendencia machista, por lo que en realidad quería a un varón y no a mi, una chica. Cuando supo de mis tendencias sexuales, me rechazó, mamá como siempre lo seguía, y me echaron de casa. No me importó, siempre me cuidé sola, a pesar del cariño que mamá me daba. Comencé a vivir sola en un departamento. Un día me llegó una carta, mamá había muerto de insuficiencia respiratoria, me sentí demasiado decaída. Poco después papá había fallecido a causa de una explosión, en un mal curso de una de sus armas, no me importó a decir verdad. Me fui a Alemania meses después de lo ocurrido, a Munich, ahí me situé unos años hasta la actualidad. Siempre mi debilidad fueron las espadas, especialmente las llamadas Katanas. Con los años transcurridos, he aprendido a ser calculadora en todo lo que hago, si tengo que hacer algo simplemente voy a es y listo, no me gustan los rodeos. No tengo pelos en la lengua. –Lleva la mirada un tanto triste por recordar el pasado, algo amargo en realidad, pero disimulando bien aquellas expresiones.- ¿Algo más?


- Solo algo más.. -miró hacia un lado, luego hacia el otro- ¿qué pretendes de mí? ¿qué buscas en este lugar?


- Deseo ayudar. Exactamente, ser sirvienta. ¿Por qué más estaría aquí? –Sus intenciones no fueron más que aquellas, la mirada percatada y extrañada de aquel joven simplemente no le afectaba, pues no ocultaba nada más, simplemente le era sincera de sus palabras, su caminata seguía en pie, no se tomaba la molesta de seguir. Pero de un momento a otro se detuvo, con la espalda propia delante del joven. Ella mirando hacia la puerta, como si ya quisiera salir de ese lugar.-

- Ya... creo que eso es todo lo que quería saber. -se volteó, dejándote la vista de su cuerpo de espaldas, en tanto caminaba moviendo las caderas cual mujer bastante llamativa, llevándose una mano al cabello, peinándolo - ¡Oi, ustedes flojos! ¡Escuchen esto! - pudiste oír, en tanto decidiste esperar. ¿Qué había sido eso? ¿A caso ya estaba todo? ¿Alguien te dejaría pasar? ¿O qué? ¿Deberías moverte?...

- - .. Pero que ‘interesante’ es su vida, señor. –Dejó embozar una cálida risilla arrogante de sus labios, nada más como si estuviese burlando. Pasó a caminar hacía la puerta mientras que acomodaba sus ropas casi adheridas a su torso, denotando la silueta propia, muy femenina y voluptuosa. Con sus cabellos castaños claros, pasando delante de sus hombros y la caída que se notaba detrás en su espalda. Un cabello sedoso y lacio, brillante. La puerta se encontraba abierta, pasó sobre ella para finalmente desaparecer, pero antes de hacerlo, musitó.- Auf wiedersehen.


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